PRIMERA ENTREVISTA-Perdedores
¿Qué es la asociación por la mejora de la conducta?
Somos básicamente una asociación de voluntariado humanitario. Nuestra actividad principal es llevar a cabo tareas altruistas. Pero al mismo tiempo contamos con ciertas aspiraciones motivadoras para quienes integramos la asociación o comunidad. Aspiramos a vivir en una sociedad sin agresión y contribuir a la mejora social a un nivel general. Puede también considerársenos como una especie de monasterio para monjes anarco-pacifistas y cristianos ateos.
Parecen muchas cosas...
En realidad es todo muy simple: se diseña un ideal de vida humana pacífica y cooperativa, y se trata de vivir de acuerdo con este diseño. Hay tres motivaciones para unirse a nuestro movimiento de creyentes: vivir sin agresión; realizar obras altruistas y hacer un mundo mejor, es decir, desarrollar una alternativa social no-política, el paraíso anarquista-pacifista donde todo el mundo hace lo correcto sin que nadie fuerce a nadie a actuar.
Una utopía
Utopías ha habido muchas a lo largo de la historia. Pero ninguna como la nuestra. Nos basamos solo en principios materialistas: vivir sin agresión. El problema humano es el control de la agresión. Si lo reducimos a esta fórmula simple se entiende todo lo demás como consecuencia necesaria: las religiones, la búsqueda de la sabiduría, los cambios políticos... la evolución cultural... que es básicamente evolución moral.
Pero la agresión es algo natural...
Sí, pero la vida en civilización no es propiamente natural. El ser humano en estado de naturaleza es el cazador-recolector. La civilización surge porque se dan innovaciones culturales que tratan de favorecer la cooperación entre los individuos. La vida natural es mucho más incómoda que la vida civilizada. No aspiramos a una vida natural, sino a una vida civilizada que colme nuestras aspiraciones de cooperación eficiente para el mayor bien común.
Entonces, es socialismo
Tampoco en nuestro caso. El socialismo pretende establecer una sociedad civilizada regida por leyes justas e igualitarias. Nosotros consideramos, como anarco-pacifistas, que lo ideal es una civilización sin coerción, sin leyes, sin jueces, cárceles ni policías. Que todos los individuos elijan vivir pacíficamente, sin conflictos ni agresión.
Pero eso no parece posible.
Podrá no parecerlo, pero tampoco parecía posible hace quinientos años la alfabetización universal, la igualdad entre hombres y mujeres, o los viajes en avión. Hay que ver las cosas en perspectiva. Existe una evolución civilizatoria, ¿cuáles son sus límites? Nosotros, humildemente, queremos contribuir a conocerlos. Nuestra modesta iniciativa trata de conseguir un estilo de vida sin agresión. Somos unas pocas personas que viven juntas realizando trabajo humanitario y que al mismo tiempo tratamos de perfeccionar nuestra vida cotidiana en el sentido de que no exista agresión ni en su expresión más mínima.
¿En qué sentido no hay entre ustedes ni la más mínima agresión?
Existe la plena confianza. El estilo de vida que atribuimos a las familias felices, que no requieren de jerarquías. Controlamos el lenguaje, verbal y no verbal, desarrollamos tomas de decisiones, evitamos el secreto. Cultivamos las relaciones personales de forma parecida a una escuela de actuación, evitando el histrionismo y muchos pequeños detalles que implican disimulo y reserva. Potenciamos la vida afectiva.
Tratan de ser felices...
Se puede ser feliz de muchas formas diferentes. Nosotros hemos elegido un tipo de felicidad por el estilo de la visión tradicional cristiana de la santidad. Cultivamos la modestia, la humildad, la caridad, la afectividad, la benevolencia...
Parece un poco empalagoso.
Por eso cuidamos mucho el histrionismo. La sobreactuación, por muy bienintencionada que sea, debe ser evitada. Nuestro estilo de vida es más silencioso, austero. No nos importa, por ejemplo, ser aburridos. A veces, aburrirse vale la pena. El humor es peligroso, pues suele implicar agresividad.
¿Eso lo tienen ustedes todo planeado?
En realidad, casi todas las tardes nos reunimos para evaluar nuestros progresos. Se trata de un proceso de prueba y error, que podría compararse con la invención de "Alcohólicos Anónimos", que se trató de una agrupación de personas, fuertemente motivadas, que trataban de ayudarse para alcanzar un ideal de conducta. En el caso de ellos, se trataba de evitar la adicción a la ingesta de sustancias tóxicas; en el caso nuestro, se trata de alcanzar un ideal de conducta.
¿Y están todos de acuerdo en el ideal de conducta?
Claro. Por eso decidimos vivir juntos. Y en las reuniones diarias tratamos de aclarar los enredos más complejos. Se trata de algo nuevo, de algo que vamos perfeccionando cada día. Pero hasta ahora creo que estamos obteniendo buenos resultados.
¿En qué sentido?
Bueno, parece que hemos creado vínculos afectivos y de confianza. Ni siquiera nos aburrimos mucho. Partimos de la idea de que la mejor forma de afrontar los problemas es consolarnos unos a otros, darnos atención y afecto, ser amables y honestos. Se cometen pequeños errores y se corrigen. Hay que tener en cuenta que combatimos el amor propio y la desconfianza. Cultivamos hasta cierto punto la candidez y la ingenuidad. Muchas de nuestras estrategias las tomamos de algunos libros populares de autoayuda. Otras vienen de la tradición cristiana. O del liberalismo más avanzado.
Ustedes son ateos.
Por supuesto. Si fuéramos teístas, seguramente nos integraríamos en cualquier de las muchísimas congregaciones religiosas que existen. No hay "cristianismo para ateos" aparte de nosotros. Por otra parte, creemos que las creencias en lo sobrenatural son... deshonestas. Quiero decir que las personas inteligentes, intelectualmente bien documentadas y bien formadas no pueden creer en tales cosas. Sus motivaciones son deshonestas. Y nosotros no podemos ser deshonestos. A nivel ideológico, somos puritanos.
Mucha gente cree en Dios honestamente.
Quizá cuando se trata de personas poco preocupadas por la ciencia y el intelecto. Otras veces, la gente vive en el autoengaño. Nosotros no podemos creer en que haya nada por encima del individuo y las relaciones afectivas entre estos. No creemos en seres sobrenaturales, ni en el nacionalismo, ni en la política. Creemos en el desarrollo de relaciones afectivas, honestas y productivas entre personas que buscan cada día perfeccionarse en su conducta social.
Un ideal nada modesto.
Es un ideal muy modesto, pues puede cultivarse en una pequeña comunidad como la nuestra y, en teoría, puede también cultivarse a nivel planetario.
Entonces, esto es un paraíso psicológico. Aquí todos se sienten confortados, amados, apoyados, consolados...
Pero también supone inconvenientes. Uno expone su privacidad, a veces se cometen torpezas, a veces nos aburrimos... y existe el riesgo grave de ser agredidos por agentes externos, sin contar con el recurso de la autodefensa o la protección legal. En general, parece que estamos ofreciendo un estilo de vida atractivo para algunas personas. Sobre todo personas que quieren vivir sin agresión... porque han tenido experiencias de ser agredidos. Me refiero a personas "perdedoras", que han sufrido desprecio, humillación... Una de las cosas de las que tenemos que librarnos es del resentimiento.
Un refugio para perdedores...
Sí. Hoy por hoy, creo que ése es nuestro principal atractivo. Más adelante, ya veremos cómo evoluciona todo. Se trata de algo nuevo.
Son pacifistas estrictos. Ponen la otra mejilla y todo eso...
No puede ser de otra manera. Si se erradica la agresión, hay que erradicar también todo acto coercitivo. Eso no quiere decir que no distingamos entre agresiones peores y mejores. Pero nosotros buscamos el ideal y asumimos el precio. Ya veremos cómo nos va...
¿Son una secta?
Creemos que no, que no cumplimos con la definición aceptada jurídicamente de secta. Pero es posible que con el tiempo algunos nos acusen de causar daño mental a quienes participan en el esfuerzo de nuestro estilo de vida. Todo cambio psicológico realizado en base a pautas nuevas de conducta puede interpretarse como alejamiento de la realidad. Nosotros aspiramos a ser considerados un tipo de estructura monástica. Aunque no corresponda con exactitud, el temperamento de quienes se unen a nuestra hoy por hoy pequeña comunidad, es bastante equivalente al de los antiguos curas y monjas.
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