DE LA RAZÓN A LA EMOCIÓN
Yo estaba interesado en la acción humanitaria apolítica. Entendía que una política progresista podía ayudar a las causas humanitarias, pero una acción humanitaria bien calibrada podía tener efectos políticos progresistas, pues entendía que la acción política conservadora es despiadada y no se preocupa por el sufrimiento de los más débiles. Colaboraba económicamente en diversas agencias humanitarias siguiendo el criterio utilitarista: el mayor bien para el mayor número. De ese modo, por ejemplo, no interesa tanto ayudar a los drogadictos de mi ciudad rica porque por el dinero que cuesta asistirlos puedo salvar la vida de mucha gente pobre que vive en los países más desafortunados al sur del Sahara. Entonces leí la propuesta para crear una ideología mediante la cual podría organizarse una minoría de "santos" que pudiera llegar a ser muy influyente en la sociedad sobre todo por sus efectos culturales: crear una especie de monasterios de personas no agresiv...