TONTOS
- ¿Una persona tonta puede comprender la filosofía conductista?
-Suponiendo que por "tonto" usted quiere decir una persona con un bajo rendimiento académico y pocas habilidades sociales, sí, evidentemente, nuestra filosofía es bien sencilla.
-¿Cómo lo explicaría?
-Explicaría que es una forma de vida en que convives con personas que tratan de comportarse con benevolencia. Explicar la benevolencia no es difícil: quiere decir amabilidad, comprensión, paciencia, generosidad...
-Pero ¿y si alguien se porta mal contigo?
-Entonces le diría a esa persona que no puede vivir esa forma de vida. Solo funciona con otros. La comunidad de la conducta solo existe en la medida en que el modelo conductual de benevolencia se persigue y trabaja activamente. Un comportamiento agresivo es fácil de detectar: es aquel que intencionadamente crea malestar o rechazo en otra persona. Una conducta de ese tipo no debe existir entre nosotros y si se detecta supone una situación crítica que puede destruir automáticamente la comunidad.
-¿Y si una persona que quiere vivir en un entorno sin agresión, de benevolencia, también quiere disfrutar de la vida?
-Le diría que hay muchas formas de disfrutar de la vida. Pero sobreentiendo que se referiría a la vida convencional. Nosotros no somos gente convencional. Somos gente especial. Para muchos, solo ofrecer una vida sin agresión y un estilo de vida de benevolencia puede ser poco.
-¿Y si no entiende lo que es "convencional"?, ¿qué es lo convencional para ustedes?
-Bueno, supongo que querrá divertirse de la forma en la que la mayoría de la gente lo hace.
-Pero puede encontrar que la gente "normal" -"convencional"- no le hace caso, se burla de esta persona. Entonces acude a vosotros para que le deis lo que los otros no le dan.
-¿Qué cosas? ¿Aprobación?
-Bueno, querrá reírse con chistes y bromas, querrá experimentar con alcohol y drogas, querrá sexo, querrá poder presumir de que no le va mal la vida.
-Pues esas cosas, suponiendo que es a las que aspira, no se las vamos a poder dar. No las tenemos.
-Ustedes se ríen poco.
-Desconfiamos del humor. Pero a veces nos reímos. Desconfiamos del humor porque suele incluir mucha agresividad.
-La burla.
-La burla, sí, la ironía. Nunca recomendamos hacer chistes ni comentarios graciosos. Pueden salir mal, por muy buena intención que se tenga. Eso forma parte de la "preparación del actor". Evitar el histrionismo, la dependencia y otras tendencias un tanto invasivas para atraer la atención de los demás y ocultar la propia personalidad.
-Pero si esa persona tonta está sola y sufriendo...
-Conozco casos en que les ponemos tele e Internet. A veces tenemos que explicar que no podemos prestarles mucha atención. Suelen comprenderlo, no siempre se sienten ofendidos porque se les haga ver que desean demasiado atraer la atención. Es algo natural.
-Eso lo llaman ustedes el "trastorno histriónico".
-Sí, es un trastorno real, que padecen personas con ansiedad social. Se controla fácilmente cuando se demuestra la benevolencia de quienes te rodean.
-A una persona que habla mucho se la tiene por tonta.
-Porque necesita atención. Hay que hacerles ver que la atención pueden tenerla de forma implícita. A veces funciona.
-¿Y si quiere sexo?
-Si es comportamiento agresivo... entonces se trata como un comportamiento... de agresividad.
-¿Es usted virgen?
-Soy un varón que no ha tenido relaciones sexuales, sí.
-Pero le gustaría tenerlas... como a cualquier tonto.
-Sí, me gustaría... Pero las circunstancias no se han dado.
-¿Ha pensado en tenerlas de tipo homosexual, con otro joven creyente en parecida situación?
-No. No se trata de eso en mi caso.
-Sin embargo, la "no solicitación", la regla que impide solicitar a las chicas, no se aplica a las relaciones homosexuales...
-Sí, debido a los prejuicios que hay contra la homosexualidad. Y hay chicos que lo hacen. Eso está bien.
-Pero no para usted.
-No es importante. Me han contado cómo son las relaciones sexuales. No es nada difícil. Solo que cuando no se ha hecho nunca, es normal que se le dé mucha importancia.
-Pero un tonto... considera que eso lo hace menos tonto.
-Claro, porque la sociedad convencional lo valora mucho. Es una forma de tener éxito social. Aquí no se valora el éxito social.
-Imagino que sus comunas son muy vulnerables a la presencia de marginados antisociales, vagabundos, enfermos mentales, indocumentados...
-Cada vez más. Pero también cada vez tenemos más adeptos, así que tal vez no llegue a ser ningún gran problema. Dedicamos parte del tiempo a atenderlos, aunque tenemos muchas cosas que hacer. A veces hay que aceptar sacrificios.
-¿Y nunca hay quien se harta?
-Sí. Sucede. Pero muchos se retiran solo parcialmente, siguen en contacto, nos ayudan. Tal vez vuelvan.
-¿Y si alguien no quiere bañarse?
-Es muy raro que persista en esa actitud. Si se debe a un trastorno mental... se le puede proporcionar un alojamiento aparte. Hasta ahora estamos solventando ese tipo de problemas. Si va a preguntarme ahora por los robos, las agresiones sexuales...
-Puede llegar un momento en que este tipo de vida se haga insoportable.
-Podría suceder.
-¿Y a dónde iría usted, en particular?
-No sé. Hay quien piensa que podíamos convertirnos en vagabundos, y dar testimonio así. Algunos frailes lo hacían.
-¿Y por qué no volver a la vida convencional?
-También podría hacerse, claro está. No me lo planteo ahora.
-¿Tiene esperanza de ser solicitado por alguna chica?
-Me gustaría, pero aprendemos a no desear muy ardientemente nada. Eso es del budismo: evitar el deseo y fomentar el desapego de las cosas materiales. Forma parte de las estrategias para evitar la agresión.
-Sería emocionante estar con una chica.
-Claro.
-¿Y si lo solicita una chica fea y tonta?
-Pues no sé... si no me siento atraído...
-¿Le diría que es fea y tonta?
-No. Le diría que me gustaría otro tipo de chica.
-¿Y si se siente humillada?
-A veces no podemos evitar situaciones de dolor ajeno. Por ejemplo, cuando tenemos que confesar a un creyente teísta que somos ateos. Tenemos que compensarlo. A veces nos piden dinero para cigarrillos personas a las que les urge la nicotina...
-¿Y qué hacen?
-Según... Siempre hay dilemas. Eso no es tan grave.
-¿No cree que para una persona tonta es más difícil comprender este estilo de vida?
-Las personas menos inteligentes tienen menos imaginación, y por tanto están más sujetas a la vida convencional.
-Digan lo que digan, aquí hay personas que tienen más protagonismo, que son escuchadas, objeto de atención e incluso admiración. Personas que tienen éxito social.
-No me parece a mí. Si me parece que las personas más inteligentes se aburren menos porque tienen más cosas que hacer, pero lo de la humildad se cultiva mucho. Si una persona influyente no fuese humilde perdería su capacidad de influir.
-¿Y esa capacidad de influir no es atractiva?
-¿Cómo forma de poder? Sin duda uno recibe más atención, naturalmente. Está bien, pero a veces recibir demasiada atención es estresante.
-Es usted conformista. Está contento con la vida que lleva aquí.
-Podría estar mejor. Pero en cualquier otro sitio estaría peor. Soy un tipo aburrido. No creo que me haya divertido nunca. A lo que siempre he aspirado es a que no me agredan y a que me presten atención y afecto. Eso lo tengo aquí. No es para quejarse.
-Si la gente se conforma con una vida tan limitada, se puede decir que no se alienta a la gente a mejorar, a cumplir sus sueños.
-Tratamos de que la gente se informe de sus posibilidades reales. Simplemente, hay personas que tienen menos posibilidades que otras en el mundo convencional
-Pero también entre ustedes existe la marginalidad. Personas a las que se las tiene menos en cuenta. Es el equivalente al menor estatus.
-Entre personas humildes y benevolentes eso no es grave. Cada cual sabe lo que puede hacer. El mal comportamiento es no aceptar la realidad. Y aquí la realidad está a la vista, pues todo el mundo ayuda y guía, y nadie elude afrontar la realidad. Contamos con el consuelo, la benevolencia y la sabiduría. Todo eso ayuda mucho.
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