BÚSQUEDA ESPIRITUAL

 -Yo soy un caso claro de persona que llegó a la comunidad para la mejora de la conducta durante una "búsqueda espiritual".

-¿Estabas en una búsqueda de ese tipo cuando te enteraste de que existía la comunidad?

-No exactamente. Yo creo que en mi adolescencia, cosas del cine, o las novelas, sentía una gran estima por los personajes en búsqueda espiritual. Eso del chico que se va a la India, o el personaje de Aliosha Karamazov. Me parecía una imagen atractiva. Me decía que estaría bien eso de ser cura, o monje... Pero que nadie se puede creer hoy todas esas cosas de los dioses, los milagros y el poder de la oración...

-Entonces, si te parecía imposible...

-Pero me gustaba el personaje. Me gustaba ese estilo de vida. Ahora que estoy metido en esta comunidad, donde hay mucha gente ilustrada que maneja todo tipo de símiles históricos o literarios, me han contado lo del arquetipo del "filósofo" de la Antigüedad: se trataba de adaptar tu estilo de comportamiento a unas pautas de conducta reconocibles. Dada la insatisfacción humana, siempre han existido arquetipos. Don Quijote quiere ser un caballero y lleva a una reducción al absurdo el arquetipo de caballero. En el Quijote, Sancho le contrasta a Quijote el arquetipo del santo. ¿Es mejor ser un santo que un caballero? Mil años atrás, hubieran podido utilizar el arquetipo del "filósofo".

-Está el arquetipo del héroe... del artista bohemio...

-Exacto. Y a mi, sin saberlo, me atraía lo del "buscador espiritual". Me llegaba a imaginar como un cura de aquellos jóvenes, una persona amable, sensible, culta, que aporta paz, consejo, seguridad... Alguien en quien se confía, que es solitario y a la vez está sumido en la comunidad...

-¿No encontrabas ninguna alternativa en ese sentido?

-Hasta que apareció esta comunidad, no. Lo que me atrajo de la comunidad era, sobre todo, el arquetipo del "conductista", que es un poco filósofo, un poco monje. Por encima de todo, es la sensación de seguridad en comunidad: el empeño es desarrollar una comunidad sin agresión, de extrema confianza y con una ideología socialmente inequívoca, pues todo es pacifismo y altruismo. Yo creo que el acierto principal es el enfoque de la actuación: la elaboración del rol que se interioriza.

-Eso es precisamente lo que más irrita a la mayoría de los críticos: el cinismo de que se trata de una representación teatral que se repite día a día.

-Más cínico es pretender que una sociedad liberal se  organizará en armonía de forma espontánea. Mire usted cómo viven los chimpancés y los gorilas: a gritos y empujones todo el rato. Esa es la espontaneidad de la naturaleza. No tiene nada de armonía, no tiene por qué tenerla.

-Por lo tanto, la religión, la búsqueda espiritual, lo que busca es controlar artificialmente el comportamiento humano hacia un modelo de armonía.

-Ha dicho usted "artificialmente", yo diría "artísticamente".

-Claro, la dramaturgia, la interpretación dramática... es arte.

-Muchos llaman lo que hacemos aquí "vivir en novela", porque realizamos en nosotros mismos y en nuestros próximos la introspección afectiva que experimentamos cuando leemos novela. Y recuerde que la novela psicológica, la novela costumbrista, son creaciones humanas recientes.

-Ustedes, de hecho, fomentan la lectura de novelas.

-Sí, cuando nos llega gente jovencita, siempre les decimos que lean a Tolstoy, a Victor Hugo... Es imprescindible para el desarrollo de la empatía. Eso yo lo llamo "búsqueda espiritual". El Evangelio se puede leer como una novela pero leer el Deuteronomio o el Levítico, pues...

-¿Y hacer meditación?

-Está muy bien. Pero es algo, en mi opinión, "espiritualmente neutral". Si entendemos espiritual como la búsqueda de la trascendencia que nos lleva a la armonía social.

-"Trascendencia" siempre se entiende como un contacto con una dimensión sobrenatural...

-Ése ha sido históricamente un recurso muy valioso. Pero se trata de una evasión, de una experiencia literaria. Ese "abandonarse" a lo sobrehumano, el "sentimiento oceánico" es una experiencia tan valiosa como el síndrome de Stendhal. Pero yo no lo considero "espiritual" ni "trascendente" en el sentido religioso. No más que colocarse con peyote o algún derivado químico más efectivo.

-Pues entonces yo creo que usted no es un auténtico "buscador espiritual".

-Yo buscaba el arquetipo del buscador espiritual. El ser humano que busca existir plenamente en armonía con sus semejantes. No en contacto con una entidad sobrehumana más bien ilusoria... aunque sugerente en tanto que creación humana.

-Pero, vamos a ver. Uno de sus modelos es el del sacerdote católico. Un hombre solitario, que no tiene familia propia, que reprime su sexualidad, y que encuentra el sentido de la vida en una comunión amable y constructiva con otros seres humanos, siempre sin agresión, siempre con afección... Pero eso es muy antinatural...

-¿Por lo de la sexualidad? Es menos importante de lo que se piensa. Lo de la familia sí supone mayor interés. El sacerdote católico no tiene esposa ni hijos, aunque considera a toda su parroquia sus hermanos y hermanas. Nosotros somos algo así como monjas y monjes. 

-¿Es mejor que la familia?

-Para nosotros, sí. Recuerde que nuestra comunidad no pretende ser un modelo universal, sino solo construir una minoría. La idea de la familia nuclear, con ese esposo y esposa enamorados (toda la vida enamorados), y unos niños encantadores que tomarán el amor de sus padres como ejemplo... Bueno, fue una idea fantástica. Pero también insuficiente porque, reconozcámoslo: si la familia feliz llega a existir, se haya siempre asediada por todo tipo de peligros y amenazas.

-¿A usted no le gustaría formar pareja con una "enamorada"?

-El amor femenino es algo... Intensamente atractivo. Quien no pueda resistir esa tentación no sirve para nuestra comunidad. Y se entiende. Tener una chica maravillosa para mí, para mí solo... Se entiende que la gente lo apueste todo a eso. Aunque pocos lo consiguen.

-En teoría, también podría darse aquí...

-Es muy difícil que nuestras chicas se enamoren de uno de nosotros. En realidad, sucede más eso con las chicas convencionales.. como lo de la chica católica que se enamora del cura. Pero, como curas y monjes que somos, como arquetipos de buscadores espirituales, nuestra vida en la comunidad es muy plena y funcional. Yo incluso tengo mis pequeñas epifanías... mis momentos de plenitud. Me digo que esto es tremendo, que la gente cómo es posible que no se dé cuenta de lo que estamos logrando aquí. 

-¿Y los otros te corrigen como exagerado?

-Siempre está la prevención contra el histrionismo, constante en el buen aprendizaje dramatúrgico. Pero hay ocasiones para esos momentos espirituales. Para "hablar de Dios", ¿sabe lo que es eso?

-Pues no.

-Unos textos populares medievales hablaban de que cuanto los hombres santos se encontraban se lo pasaban muy bien "hablando de Dios". Es como aquello que contaban de que Einstein era un sabio que se interesaba por la moralidad, la filosofía, el arte, la política... pero que mantenía también amistad con algunos matemáticos de estos medio locos, autistas y tal... con los que solo hablaba de matemáticas. Los hombres santos "hablaban de Dios" y se lo pasaban muy bien. Eso a veces, algo parecido, también lo hacemos aquí. A mi me gusta mucho.

-Suena como una tontería...

-Para algunas personas, es gratificante. Con alguno muy "espiritual", como yo, hablamos acerca de los valores simbólicos de nuestra ideología. Hablamos del amor, de la caridad, de la empatía, del altruismo, de las conversiones, de las epifanías... Hablamos de experiencias emocionales, de simbolismos. Recordamos los mejores momentos...

-Me recuerda eso de la maquinita...

-Sí, hay quien recurre a la maquinita: te pones a mirar el contador evocando recuerdos e imágenes de plenitud y benevolencia, y el contador te guía, tu mente se acostumbra... Hay quien practica la meditación y luego disfruta interpretando la experiencia en un sentido moral, de comunidad. Los budistas han escrito sobre eso. Ellos mismos. Todo eso es espiritual. Y no requiere de misticismos sobrenaturales. Son cosas naturales. Cosas naturales que afloran cuando una cultura bien organizada lo permite.

-Bueno, de lo que no cabe duda es de que se trata, hoy por hoy, de algo muy aburrido para la inmensa mayoría del mundo convencional. 

-Eso es bueno. Tratamos de consolidarnos como minoría. Si fuésemos algo demasiado atractivo nos costaría alanzar ese nivel cohesivo.

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