ANTONIO OPINA

-¿No es un poco hipócrita rechazar los "matrimonios por amor" y luego pretender respetarlos como una herejía tolerable?

-No tengo otra opción. Trato de argumentar contra ellos. Por ejemplo, el año pasado, los donativos del "segundo círculo", es decir, las personas que viven en el mundo convencional pero dedican todo su esfuerzo a las donaciones humanitarias, han triplicado los ingresos por "matrimonios por amor". Eso demuestra, a mi parecer, que estos matrimonios por dinero pueden ser contraproducentes a la hora de adquirir medios para paliar el sufrimiento.

-Pero, vamos a ver. ¿Y si fuera al revés? ¿Y si los matrimonios por dinero, los llamados "matrimonios por amor", demostraran ser más productivos? ¿Todo se reduce al utilitarismo de conseguir dinero para tareas humanitarias centradas en alargar la vida?

-La caridad inequívoca actualmente se basa en alargar la vida humana y mejorar la calidad de ésta. Es la concepción que es aceptada mayoritariamente tanto por quienes viven en el mundo convencional como para quienes viven en el mundo del idealismo prosocial, en el humanitarismo extremo del movimiento por la mejora de la conducta. Pero recuerde siempre que el objetivo es la evolución cultural: hacer progresar un estilo de vida basado en la virtud altruista.

-Hay muchas discusiones filosóficas al respecto.

-Eso es positivo. Pero la discusión filosófica no debe entorpecer la acción humanitaria. Además, no es propiamente "discusión filosófica" acerca de los dilemas éticos y las obligaciones morales (por ejemplo, sobre los derechos de los animales, la eutanasia o el derecho al aborto), es evolución del estilo de vida. La promoción de la benevolencia, en mi opinión, es el avance primordial. Y estamos haciendo progresos. Las comunidades para la mejora de la conducta -el "primer círculo", el "estilo de vida monástico"- están avanzando.

-Si no avanzaran ¿estarían equivocados?

-Claro. Se hace lo que se puede. Pero nos encontramos ante un fenómeno socio-cultural nuevo. Cada día descubrimos más cómo reacciona la gente. Ahora yo estoy ilusionado porque vamos a lanzar el "Gran proyecto": ¡garantizar la alimentación mundial, para todo el planeta! Será el cambio total de paradigma. El fin de "te ganarás el pan con el sudor de tu frente", que es una maldición bíblica. No será la última en ser desafiada.

-Un proyecto megalómano que ustedes comparan con la llegada del hombre a la Luna.

-Exacto. Y como tal tipo de proyecto de ruptura cultural a nivel planetario, esperamos que sea capaz de incentivar a las personas. No somos plenamente racionales, como bien sabemos.

-Pero aún no se ha acabado con la malaria, ni con las otras "top charities" que pueden salvar vidas a más bajo precio.

-Es previsible que eso se logre pronto. Las fundaciones humanitarias están muy bien. Están donando más que nunca. El movimiento para la mejora de la conducta, en mi opinión, ya está funcionando. Ya está afectando a la totalidad de la humanidad. Amor y caridad.

-Una invocación religiosa...

-Una jaculatoria, en efecto. Tiene impacto.

-Parece usted muy feliz.

-Claro. Me permito optimismo y alegría.

-Sin embargo, el otro día vimos por televisión la desolación de unos padres por un hijo que se ha entregado a la prostitución homosexual para conseguir un poco de dinero...

-Ese caso me interesó mucho. Hasta ahora se trataba del morbo de las doncellas que, como las heroínas de Dickens o Dostoievsky, se casaban con un ricachón para salvar a sus familias de la ruina. Ahora, con el caso de un joven heterosexual que acepta un matrimonio homosexual, ya estamos en un entorno diferente. Menos sugestivo.

-Pero terriblemente sórdido...

-Ése es su prejuicio. Yo he hablado con ese joven. Él no tiene tal prejuicio. Un anciano homosexual quiere sentirse amado por un apuesto joven. Recordemos la infelicidad amorosa de los homosexuales, que se sienten atraídos por varones los cuales muy raramente se sienten atraídos por ellos. Es una actitud humanamente explicable. El joven ha hecho bien. Ha reportado cinco millones de euros. Eso es mucho sufrimiento que ha sido aliviado y, sobre todo, un mensaje al mundo de que un prejuicio contra los homosexuales ha sido vencido.

-Pero ¿cuál es el límite? Un joven heterosexual que realiza prácticas homosexuales por dinero... ¿Y por qué no someterse a prácticas sádicas?

-Bueno, en otros tiempos, culturas que los políticamente correctos consideran respetables, tenían prácticas religiosas de tipo sádico, que diríamos hoy. El movimiento por la mejora de la conducta hace una evaluación sin prejuicios de la condición humana. Sabemos de dónde venimos y a dónde vamos.

-¿Así que no descarta el sadismo?

-Todo es posible. Pero lo importante, repito, es que las donaciones de las personas más idealistas, los que trabajan de informáticos, de albañiles o de electricistas...

-Usted ha dicho públicamente que rechaza los "matrimonios por amor" y luego elogia al chico este que se ha prestado a hacer de chapero "por amor"...

-Elogio su actitud contra el prejuicio contra la homosexualidad. En ningún momento le he dicho: "tu actitud es aún más escandalosa que la de las chicas". Lo que sí le he dicho es que tendrá más impacto cultural. En eso estamos.

-Sin todo este morbo sexual, la causa de la mejora de la conducta no tendría tanta repercusión a nivel público, pero usted cree que podría haberse ahorrado el escándalo...

-Es imposible de saber. Yo creo que lo más importante es el desarrollo de la benevolencia y el estilo de vida.

-Hay quien dice que se trata de una mímica, de una performance que imita la santidad cristiana.

-Interesante que se diga eso en el contexto de las culturas de origen cristiano, pero no en las culturas del budismo, de Extremo Oriente. Ni en China ni en Japón ni en la India relacionan nuestro estilo de vida, nuestro modelo de virtud con sus tradiciones más prosociales.

-Porque falta el componente activo, afectivo...

-Amor y caridad. Sí.

-¿Y si fuera cierto que la influencia de su cultura perjudicara económicamente, al disminuir el consumismo?

-Es imprevisible. Pero sí es previsible que se produzcan alteraciones, oscilaciones.

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