DIÁLOGO CONYUGAL
-¿Cómo estás?
-Bien. Es normal que haya ido al baño.
-¿Sigue sin gustarte?
-No todo el mundo tiene la misma sensibilidad para estas cosas...
-¡"Estas cosas"! ¿Qué es el amor matrimonial sin sexo?
-Bueno... Sobre eso hay... diversas concepciones. Hay historias de amor casto entre los cónyuges.
-La de historias que sabes...
-Esas cosas las estoy leyendo ahora. Trato de documentarme, querido esposo.
-¡Querido esposo! Así pues ¿sigues amándome en base al principio de que "todos debemos amarnos unos a otros"?
-Por supuesto, es un buen principio. ¿No te sientes amado por mí?
-Ya... El otro día causaste buena impresión en la fiesta...
-Si por buena impresión consideras que me veían como un bicho raro, que se burlaban de mí...
-No me pareció que se burlaran de ti...
-A mí sí me lo pareció, pero no es importante. Como ya sabes, cultivo, entre otras, la virtud de la humildad...
-Yo creo que a mí me envidiaban...
-No lo sé... Eres un hombre de éxito. Incrementaste la fortuna que heredaste de tu padre y has podido disponer de un millón de euros para obras de caridad de forma inmediata. Ese dinero ya ha llegado a su destino. Un mínimo de doscientas vidas se han salvado, a cinco mil euros cada una... Has salvado doscientas vidas, querido... y te has llevado a la chica.
-Un viejo gordo, feo y asqueroso que se casa con una santa virgen de veinte años a cambio de salvar la vida de doscientos negros a los que nunca conoceré...
-Bueno, tienes participación en diversas empresas de la construcción que emplean a algunos trabajadores de origen africano...
-Claro. Tu le has salvado la vida a doscientos. De ellos, por lo menos veinte se subirán al cayuco y, aparte los tres o cuatro que se ahogarán por el camino, los demás llegarán a Europa y...
-Son personas con sentimientos, deseos, emociones y sensibilidad como tú y yo...
-Y tanto. Es normal que entre ellos el hombre rico compre a una bonita virgen como esposa o concubina.
-Yo soy tu esposa. Y me he casado por amor.
-Pero no por amor a mí.
-Sí, también por amor a ti... No te odio, y si no te odio, es que te amo. ¿Esperabas ser mi galán? Yo soy tipo monja, no me apasiono por los varones apuestos...
-Yo creo que eres una lesbiana reprimida.
-Bueno... no pienso en esas cosas.
-¿Y en qué piensas, aparte de intentar sacarme más dinero para salvar a más negros de la malaria y la avitaminosis?
-Bueno, pienso en tu hijo que ya llevo dentro... Ser madre va a ser una aventura... Y pienso en lo que estoy intentando organizar, en un ideal social basado en el amor y la caridad... Son cosas... placenteras. El pensar, el actuar sobre ellas. Y también es una aventura porque... hasta hace poco no existía un movimiento social como este.
-¿Qué movimiento social? ¿El movimiento para la mejora de la conducta? ¡Pero si ellos te han rechazado! Consideran que lo que tú has hecho casándote por dinero es "anti reputacional"
-Es un movimiento antiagresivo que fomenta las herejías, Alfredo. En lugar de combatir las herejías, las fomentan. La línea ortodoxa me ha rechazado, pero yo estoy fomentando mi herejía en base a los mismos principios y fines que ellos. Y estoy recibiendo adhesiones... Desde el IP de tu casa estoy creando un grupo...
-Mmm... debería ponerte a trabajar o a estudiar, para sacarte esas cosas de la cabeza. ¿Vas a ser la nueva gurú por las redes sociales?
-No puedes obligarme a trabajar ni a estudiar. Soy una señora rica que se dedica a las obras de caridad, y cuando nazca el bebé me dedicaré a su cuidado... aparte de seguir amando a mi marido, por supuesto.
-A mis amigos les digo que estás un poco loca, pero... eres tan guapa, tan joven, tan sumisa... Muchos tipos como yo se casan con fulanas rusas o de por ahí, medio modelos o medio putas... Yo, como buen negociante, creo haber encontrado algo mucho mejor.
-Por eso me exhibes. Ya antes de casarnos me hablaste de eso. La esposa-trofeo. Acepto eso, y lo de la sexualidad, y lo de darte un heredero...
-Y lo de amarme...
-Por supuesto, lo de amarte. Llevamos ya unos meses casados y, en cierto modo, ahora estamos recapitulando...
-Recapitulando: sigues siendo una celebridad mediática porque saliste en aquel programa de la tele con la Maripaz de los cojones, y luego te montaron un reality show...
-Era la única forma que tuve de hacerlo, ya que la comunidad para la mejora de la conducta rechazó asesorarme. Los periodistas encontraron un filón y gracias a eso te localicé y se supervisó el asunto de la donación del dinero... Ya me advirtieron que mucho millonario no es tan millonario, o que sus bienes no son fácilmente disponibles...
-Yo estaba a punto de comprarme una buena propiedad en la República Dominicana... En lugar de eso, el dinero se fue al África subsahariana... me ha causado la impresión de un cubo de agua que se echa a la arena del desierto. Plaf... shh... y nada...
-Doscientas vidas salvadas. No es ninguna broma.
-Pero yo hubiera preferido mi finca en la República Dominicana. Me enviaron las fotos y todo. Un video grabado con un dron. El sitio donde construir una mansión de quinientos metros cuadrados habitables... una playa... Dos hectáreas de terreno...
-Hablas de ello con ilusión... casi me haces sentir remordimientos de haberte privado de algo mucho más hermoso que la vida de doscientos negros.
-Doscientos negros... Doscientos negros en algún sitio como Nigeria o como... ¿cómo se llama el otro sitio? ¿Sabes de dónde eran?
-Por la información que me han dado en la agencia... y que apareció en el reality show... las doscientas vidas que has salvado eran de la república de Niger, no de Nigeria.
-Niger no es Nigeria... vale. No, no vi el show. Les concedí una entrevista, eso es todo. Una vez el dinero llegó, ya no había más que contar ¿no?
-Bueno, podía haber sido bueno para la propagación de la buena nueva el continuar el show mostrando mi vida como mujer casada... rodeada de lujos... Qué absurdo. Ese absurdo hubiera resultado muy ilustrativo.
-En la entrevista dije que me casé contigo porque te admiro y que yo ya he hecho antes donaciones humanitarias... y que juntos vamos a hacer grandes cosas. Todo mentira. Doné un poco a la Iglesia Católica alguna vez, tan solo, por conveniencia de hacer buenas relaciones públicas. Y, naturalmente, no siento el menor interés por salvar más negros.
-No eres mala persona, Alfredo. No te amaría si fueses un "odioso señor".
-Pero me tratas con condescendencia... Es curioso que eso no me haga estar resentido. Quizá es prueba de que te amo.
-Bueno, dispones de mi cuerpo, voy a ser la madre de tu hijo... y el privarte de esa propiedad en la República Dominicana tampoco ha sido un sacrificio tan grande... ¿No tienes una finca parecida en Uruguay?
-No tan grande. Y me costó cara, aunque es verdad que Uruguay se está revalorizando muy bien. En cualquier caso, tengo una, y no dos...
-¡Lo darías todo por tener un poco más!
-No soy uno de los hombres más ricos de este país. Soy... bueno... riquillo... Ahora que lo pienso, estar casado contigo puede proporcionarme cierta distinción única.
-Si hubieras visto el reportaje... mostraron las tumbas de niños que murieron por falta de vacunas y tratamientos médicos. ¿De verdad la finca esa tan bonita vale más que eso?
-La cosa más bonita que poseo eres tú...
-Sí, soy guapa... Hace un año me daba vergüenza serlo, cuando fracasé en los estudios, perdí la beca... ¿qué iba a ser de mí? Trabajar de camarera, de dependienta... casarme con un imbécil, como hizo mi madre.
-Ni siquiera tenías amigas...
-Me daba tanta vergüenza mi fracaso... Nunca tuve muchas amigas, y nunca me interesaron mucho los chicos... Yo quería... construir mi vida. Subirme al ascensor social, ser una persona cultivada, distinguida, vivir en un entorno sensible, de personas interesadas por la cultura, por los libros... Menos mal que apareció la Comunidad para la Mejora de la Conducta. Ellos me dieron la idea, con eso de que donan hígados y riñones...
-Cosa que tú no podrás hacer, por cierto. Tú cuerpo me pertenece, recuerda...
-De momento, tengo que criar un niño, y después... ya me informaré si puedo salvar una vida donando partes de mi cuerpo que son prescindibles...
-De todas formas, ¿qué es salvar una vida tan solo, si por cinco mil euros, según tu, ya se salva una?
-Solo cuesta cinco mil euros. Tú tienes millones y sin embargo...
-Por nuestro primer aniversario te regalaré... diez vidas... no, cinco.
-Qué gracioso. Ya me has regalado joyas para que las luzca en las fiestas...
-Y he tenido que pagar a un maricón para que te enseñe a bailar, a vestirte y peinarte en condiciones...
-¡"La mujer tiene que estar bien"!, qué risa... Eso lo leí en una novela que nos pusieron en clase de literatura en el colegio...
-Te voy a dar una idea: una vez nazca nuestro hijo, con el rollo de los cambios hormonales esos que las mujeres decís que tenéis, empiezas a engordar y te conviertes en una ruina. Entonces, me chantajeas: o salvas otros doscientos negros o no me pongo a régimen...
-Interesante. Lo cuentas como broma, pero sabes que yo nunca te chantajearía.
-¿Y las vidas de esos negros?
-Soy una santa, so tonto. Me he casado contigo como lo hacían las heroínas de Dickens, Balzac o Dostoievsky... ¿cómo voy a ponerme a engordar para chantajearte disminuyendo mi valor de cambio? ¿Qué santa haría eso?
-¿Ves? Tú sabes que yo sé. Soy un buen hombre de negocios. Los tipos esos con los que juego al golf me dicen que eres una histérica y una loca, que al final me voy a arrepentir... y yo les digo ¡yo sé lo que he comprado!
-No eres tonto, no.
-Además, tú nunca engordarás con una dieta vegana. Y te gusta hacer deporte.
-Es eso de Platón, querido: virtud, belleza y sabiduría son una sola cosa. Forman parte del ideal del espíritu. La Virgen María no puede ser ni fea, ni tonta. No tendría sentido.
-Y eres atea.
-Por eso mismo. Pretender hacer creer que los seres sobrenaturales existen...
-Sí, lo de la novela esa española que me comentaste... ¡cuántas novelas has leído!
-Y las que me quedan por leer. Los conductistas tienen clubs de lectura por Internet. Leen novelas prosociales. Practican el primado psicológico. Si lees novelas en las que las doncellas heroicas se casan con obesos millonarios para salvar a sus familias de la ruina.. entonces empatizas con esos comportamientos virtuosos. Es como leer vidas de santos... ¿Has leído "La Iliada"?
-¿Yo?
-No sé, yo la leí en el colegio... Se escribió hace más de dos mil setecientos años. Unos guerreros que matan por venganza, por fama, por conseguir el botín... Auténticos delincuentes, como "Los Soprano", más o menos. Qué diferencia entre leer esa historia y leer "Crimen y Castigo" o "Guerra y Paz"...
-Te puedo hacer lo que sea, y tú, como una mártir...
-¿Así que me regalarás unas cuantas vidas de personas inocentes para nuestro aniversario?
-Sí, hija sí. Y te dejo elegir dónde vas a salvarlos... Ya está bien de la República ésa... ¿por qué no los salvas en... el Congo?
-Una vida no vale más que otra vida, querido esposo... Hay formas de salvar vidas de una manera... contable (eso lo llaman "utilitarismo") y hay una forma compatible con esa, pero creo que más efectiva, que es predicar la virtud con nuestros actos y nuestras propias vidas. Ya hay otras chicas que se están ofreciendo a hacer lo que yo. Y hombres... chicos que se ofrecen a maridos homosexuales... sin ser ellos homosexuales, siquiera.
-Sí lo son... sí lo deben ser... Entonces, lo que tú haces es una especie de símbolo...
-Estoy haciendo algo con mi vida...
-Igual que yo con la mía. Yo tengo éxito en los negocios... y en mi matrimonio. Y tú haces tus extravagancias caritativas... Sé que serás una buena madre para mi hijo, sé que nunca me pondrás los cuernos y sé que ni siquiera me consideras una mala persona. ¿Qué más puedo pedir?
-No pretendo rivalizar contigo.
-Porque no tienes amor propio. Eso me lo explicaste el otro día: para la Comunidad para la Mejora de la Conducta el amor propio es el "gran Satán".
-Exacto.
-Ya... Y todo eso ¿te reporta satisfacción?
-Como a ti lo de comprar bonitas fincas, más o menos... Se me acaba de ocurrir ¿y si en lugar de una bonita finca en el mar Caribe te hubieran ofrecido comprar una mina de carbón en un sitio muy feo?
-Imagino que por un valor equivalente, como inversión... No, ciertamente, por una mina de carbón, un millón de euros es poca cosa. Otra cosa sería, qué sé yo, una mina de uranio o de coltán que me supusiera un pelotazo a nivel de inversión... Por otra parte, a mí me gustaba esa finca, desde luego. Pero, fíjate tú, santa mía, me construyo el chalet, en la finca, con los mangos, las papayas, los loros de colores... ¿Y con quién lo comparto?, ¿con mulatas de alquiler? No, mejor aquí, contigo, con tus extravagancias... Yo no he leído esas novelas del siglo XIX, pero lo he visto en películas... La santa esposa que se pasa el rato rezando, con los curas y las monjas, mientras el marido se da a la buena vida de hombre rico... Esto tuyo es por el estilo. Dicen que la secta esa tuya (bueno, tuya... pero te han rechazado)... que esa secta... aspira a suceder a la Iglesia Católica.
-Es importante ganar prestigio y darse a conocer a nivel mundial. Si no, no se consigue nada...
-Incluso ofrecéis la vida eterna. Cuando dominéis el mundo, resucitaréis a todos los muertos viajando por otras dimensiones...
-Eso es una... historia de ciencia-ficción, pero es mejor que la otra historia, la de la resurrección mágica, al estilo Lázaro. Resulta poco creíble. La ciencia-ficción... quién sabe.
-Una humanidad que haya alcanzado ya la... ¿cómo decís?...
-¿El qué?, ¿el mundo sin agresión?, ¿la economía basada en el altruismo?, ¿la prosocialidad?
-Bueno, eso: el paraíso. Donde todos serán más o menos como tú y los otros de la secta... Ya no habrá pobreza, la gente no se interesará por el consumo, por el lujo... Se dedicarán... ¿solo a estudiar?
-Claro. El planeta sería una especie de gigantesca universidad politécnica. Si ya no hay pobreza, ni enfermedad, ni violencia ni maldad... Habrá que cuidar de lo que queda... la salud, vencer a la muerte... ¿A qué otra cosa podrían dedicarse?
-No sé... A pasar días agradables en la playa... en sitios como la República Dominicana. Paz y amor. Felicidad.
-Quién lo dice. Tú no puedes vivir sin trabajar. Cuando juegas al golf, o vas a una fiesta, es siempre calculando...
-Para el aniversario... en lugar de vidas salvadas... te llevaré a un resort de lujo para millonarios...
-No sé... no sé lo que harás... aunque creo que para entonces ya habrá nacido nuestro hijo...
-Qué vida más rara va a llevar el chiquillo... Supongo que te amará a ti y me odiará a mí...
-Tal vez él viva en un mundo un poco diferente. La comunidad para la mejora de la conducta está creciendo...
-En parte gracias a ti...
-¿Te conté lo del proyecto de acabar con el hambre en el mundo?
-Puede, pero todas esas cosas tuyas me aturullan de tal modo...
-Bueno, pues nada, a dormir...
-No, no... quiero que me lo cuentes. Me aturullan tus rollos, pero no me aburren ¡es todo tan extravagante! Solo que son muchas cosas...
-Pues... lo comparan con lo de poner un hombre en la Luna. Piensan los gurús conductistas que la humanidad podría asumir ese proyecto. Un proyecto... bien definido. Un hombre en la Luna. Fin del hambre en el mundo. Han calculado que por 200 dólares al año puede alimentarse a una persona. Si en el mundo hay mil millones de personas que pasan hambre, pues serían doscientos mil millones al año. Eso no es mucho. Es el dinero que tiene el hombre más rico del mundo...
-¡Quién fuera el hombre más rico del mundo!
-La comida, perfectamente nutritiva, de buen sabor y, sobre todo, capaz de conservarse deshidratada en envases herméticos durante años y años, se produciría en grandes factorías de procesado, se enviaría en contenedores a los lugares más pobres y se distribuiría en camiones... Siempre sobraría. Nunca más habría hambre. Por decreto. Así, ¡zas! Fin del hambre.
-Creo recordar que me dijiste que la viruela o la peste habían sido erradicadas...
-La viruela. En efecto. El hambre también podrá erradicarse. Ya han hecho el diseño. Está en Internet: han calculado los costos, el producto alimenticio (que va a comercializarse, como prueba)... falta solo que haya más creyentes, más dinero... pero es un proyecto. El coste-beneficio quizá sea mayor que en el tema de la malaria... pero el efecto cultural... Además, es imposible saber qué efectos en la salud puede tener que todo el mundo tenga acceso a una dieta abundante y nutritiva.
-Dieta vegana, imagino...
-Obvio, querido esposo.
-¿Y estas historias se las contarás a nuestro hijo mientras le preparas el desayuno para llevarlo a la guardería, le ayudas a dar sus primeros pasos o le limpias el culito?
-A lo mejor, para entonces, estas historias ya...
-Cariño... tú... no sé...
-Déjame con mis cosas... son cosas de mujer...
-Si... mi mujer... mía...
-¿No tienes sueño?
-Mi vida, me dicen que eres un muermo, aburrida, seria... Sé que mienten. Con esos ojos tan bonitos, tú... Pero en realidad, eres divertida... No me burlo de ti...
-No me importa que te burles de mí, si todo fuera eso...
-Quieres ganarte mi corazón porque no me consideras una mala persona. Crees que me atrae la finca de la República Dominicana porque es un lugar bello, un paraíso... si yo amo el Paraíso, entonces...
-Bueno, también te gustan los coches...
-Y la buena mesa...
-Pero, cuando te conocí y comencé a hablar contigo, no me pareciste vulgar del todo.
-Soy un hombre normal. Me lo has dicho muchas veces. Me amas porque soy normal. Me gustan las chicas jóvenes, lo cual es normal...
-No pretendo convertirte...
-Y no sé si debería sentirme ofendido por eso, ¿me ves incapaz de convertirme?
-Lo que sé seguro es que yo no voy a convertirte. Quizá si el movimiento crece... si se extiende... entonces tú cambiarás de opinión... Era lo que me comentaban los profesores viejos, de cuando vivían en una dictadura y se produjo un cambio "exterior" y todo el mundo fue cambiando de opinión en poco tiempo. Un cambio cultural.
-Eso llevará tiempo. Y ya he cumplido los cincuenta. Mientras tanto...
-Piensa que, quizá, dentro de dos o tres años, la gente, en las fiestas, ya no me considerará tan rara...
-Mmm Eso es verdad. Y sería mejor tener una esposa en la comunidad conductista que en el Opus Dei o los Testigos de Jehová.
-Eso es.
-Por las mañanas, yo satisfecho sexualmente gracias a tu juventud y tu belleza, voy a mi trabajo y sé que no me vas a robar la casa, ni a liarte con el chófer. Hago mi vida de reuniones, de negocios, de llamadas, de comidas... No he cambiado nada de mi vida en lo bueno que tenía cuando era soltero. Incluso... llama la atención de que yo soy el rico asqueroso ese que se casó con esa pobre chica medio loca... Vuelvo a casa y aquí estás tú, leyendo tus libros, escribiendo disparates por Internet... incluso me has enseñado los tipos con los que te mantienes en contacto, ese matrimonio de abogados...
-Sí, rechazaron apoyar mi idea, pero me apoyan moralmente.
-Y os pasáis el rato hablando de bondades...
-Hay mucho que hacer... y más aún en lo que fantasear...
-También te comunicas con la hija de ellos. La chica vino a casa una vez, cuando yo estaba en el trabajo...
-Pero te advertí de que vendría...
-Es cierto. Si yo me lío con una fulana, no te lo pienso decir, pero tú siempre me avisas de los amigos que invitas a casa...
-Que son muy pocos, por cierto.
-Esa chica ¿fue la que metió a sus padres en el rollo?
-Sí, antes eran católicos. Ella es una estudiante de altas capacidades. Estudia ingeniería.
-¿Y no te sientes resentida porque ella triunfe en los estudios cuando tú fracasaste...? Qué tonto soy: tú no puedes experimentar celos, ni resentimiento, ni envidia...
-Eso es.
-Bueno, pues es una chica joven, como tú. ¿Va a casarse también por dinero?
-Quién sabe. Tiene tiempo para pensarlo. De todas formas, lo más importante son sus estudios...
-Ingeniería... economía productiva. Lo que yo no hago.
-Bueno, no me casé contigo por esa cuestión...
-No. Te casaste por mi dinero. Menos mal que tengo dinero. Qué dinero tan bien gastado...
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