ESTRATEGIAS Y ETHOS
-El término "ethos" es el que mejor resume lo que se busca. Ethos puede interpretarse en muchos sentidos, pero nosotros lo usamos para englobar una emotividad con implicaciones éticas que puede ser compartida a nivel cultural como un simbolismo cognitivo. "Ethos" lo entendemos como equivalente a la objetividad de un lugar común emotivo: el equivalente a "Gracia", "Espíritu Santo", "Caridad" o "Amor" en la tradición cristiana, pero que puede tener equivalentes en otras culturas religiosas. También ha tenido equivalentes, más o menos funcionales, en las ideologías políticas, como "Dignidad" o incluso en el nacionalismo, con los referentes grupales o tribales.
-¿Por qué es tan útil?
-Porque a los que quieren creer, los que inician el aprendizaje de la mejora de la conducta, les explicamos que tiene un efecto emocional cultural, compartido. Puede producir efectos parecidos a los que el pensamiento de "Dios" tenía en el pasado.
-Muchos pensarán que no habría por qué imitar a la religión.
-La religión es un fenómeno humano inmutable: equivale al sentimiento de trascendencia a nivel de comunidad y tiene capacidad para que se interioricen valores morales. Trasplantar el sentimiento de apego familiar a una comunidad humana potencialmente infinita: sentimientos de confianza y afección. Nada de eso debe perderse. Debe aprovecharse y mejorarse, como sucede con todos los impulsos humanos. Controlar el instinto no puede ser solo represión, debe ser también manipulación cultural.
-Eso significa también que los instintos agresivos, antisociales, que, según ustedes, son inevitables en el ser humano, no pueden ser realmente doblegados.
-No, no pueden serlo. Salvo quizá si en el futuro se hiciera algún tipo de selección genética. Pero hoy solo tenemos medios culturales. Es bastante equivalente a la idea cristiana del pecado original. Pero nuestra organización cultural puede reducir los efectos de la agresividad casi a nada. En eso consiste el proceso de civilización. Controlar la agresión el máximo posible. ¿Por qué pensar que el nivel de control actual es ya el máximo posible? Habrá que ver hasta dónde podemos llegar. Nosotros creemos estar avanzando.
-Hasta convertirnos en algo parecido a una comunidad planetaria de santos cristianos.
-Algo parecido. Eso es. No podemos caer en el cinismo de fomentar el irracionalismo de creencias en lo sobrenatural del pasado. Tenemos que reemplazar esa antigua tradición por estrategias nuevas. Y eso lo haremos por "prueba y error", y siempre englobando las estrategias en el "ethos" de la prosocialidad. Amor y caridad. Love and Mercy.
-Ethos también puede entenderse como "costumbre"
-Exacto: hábito arraigado de pauta conductual. Somos la comunidad para la mejora de la conducta. Tenemos un ethos que nos caracteriza.
-¿La gente experimenta epifanías al, digamos, "acoplarse al ethos" de la comunidad?
-Algunos, sí. Depende de la sensibilidad. Siempre recomendamos evitar los histrionismos, las dependencias, las exaltaciones. El control de las emociones para dejar solo las más prosociales -las que más confianza generan, las de la "santidad"- exige cierta calma. Estamos creando un cierto mundo, una subcultura. Debe ser reconfortante para quienes la integran. Estas recompensas emocionales deben ser la base motivacional. Lo de "quiero hacer un mundo mejor" puede ayudar mucho, pero la motivación más importante es la de vivir en un entorno sin agresión, de extrema confianza. Otros han llegado aquí por el camino de hacer obra altruista, pero las tres motivaciones son complementarias.
-Es una escuela de actuación. Porque vivir con otras personas es actuar.
-Y si concibes tu propia construcción de vida social como un aprendizaje de actor, puedes evitar muchos problemas. El amor propio, el egoísmo, la falsedad, el miedo... siempre están ahí.
-Mucha gente dice que eso es estar todo el tiempo vigilando la propia conducta. Que es desquiciante.
-Siempre ha sido así en las culturas puritanas. Hay personas para las cuales esto es más asequible. Recuerde que nosotros no aspiramos a que todo el mundo siga nuestro camino. El objetivo de la comunidad, un poco como los antiguos monasterios, es crear una subcultura de prosocialidad que impulse la mejora moral del conjunto de la sociedad. A medida que el cambio de comportamiento -el "ethos"- vaya configurándose y haciéndose visible, será más fácil. Es como aprender a ser "cristiano". La gente cada vez más va sabiendo de lo que se trata lo de la "mejora de la conducta". Para abreviar, muchos lo llaman "conductismo".
-Lo cual da lugar a equívocos...
-No está tan errado... El conductismo estudia el comportamiento humano como una serie de mecanismos para alcanzar un fin. No necesariamente de adaptarse al comportamiento convencional. El conocimiento del comportamiento humano nos da una imagen de finalidad, de qué es lo que el comportamiento debe mejorar: el fin de la civilización. Nosotros lo tenemos claro: el control de la agresión
-Sin agresión, nos queda el amor, la afección, la bondad...
-Eso es. Si en el "alma" humana hay maldad y bondad, quita la maldad y quedará solo la bondad.
-Muy simple.
-Tiene que serlo para ser comprensible como ideología cultural.
-¿Por qué no decir que ustedes son la ideología del amor?
-Ya hay muchos que han dicho serlo. Además, "amor" se relaciona con lo erótico o con una afectividad debilitante. "Mejora del comportamiento" nos parece que comunica mejor la idea. Y es algo nuevo.
-Pero el "ethos" de ustedes, es el amor.
-Parece referirse más a un estado extático o patético. Mejor "benevolencia".
-Elegir ser santos por elección lógica, racional, informada por la ciencia social...
-Sí. Pero hay que ser conscientes de que ello implica transformaciones afectivas, emocionales. El científico que busca tener razón no participa de un "ethos" de benevolencia. Se trata de una actitud de conquista, de competición. Más afín, me parece, al "ethos" del antiguo socialismo, aquel que decía que "el fin justifica los medios". En nosotros, los medios son el fin.
-Pero pueden fracasar.
-De momento, no veo motivos para el pesimismo. Hay muchas personas que se sienten correctamente motivadas para participar en nuestro movimiento. Nuestro materialismo implica una emotividad muy afectiva y sensible. De hecho, la fragilidad propia de la humildad, la modestia y la caridad mutuas son imprescindibles. De lo contrario, no se genera confianza. La santidad es lógica. Y, por lo tanto, debe ser efectiva emocionalmente. Las emociones son racionales y pueden ser racionalmente controladas. Nada que no deberíamos ya haber aprendido de la psicoterapia o incluso de "Alcohólicos Anónimos".
-Esta "santidad fría" despierta recelos...
-No somos fríos en absoluto. Puede decir que se trata de una calidez programada. Igual que una actriz que nos comunica en su desempeño una emoción amorosa.
-Pero es una actriz...
-El rol se interioriza. Tienes que mantener la actuación toda la vida. Y recuerde: nadie puede engañar a todo el mundo todo el tiempo.
-Obsesivo, parece...
-No todo el mundo se adapta. Pero ya le digo que solo necesitamos a una minoría. De hecho, en lo que concierne a "hacer un mundo mejor"... si llegamos a ser una persona de cada cien... 80 millones de seres humanos creyentes en la mejora de la conducta ya abastecerían al planeta entero de alimentos, vivienda y cuidados médicos: la pobreza dejaría de existir. Y el mundo convencional ya no sería igual.
-Una élite que gobernaría el mundo.
-No gobernaría porque no existiría poder político: sin policías, sin jueces, sin prisiones, sin sanciones, no hay gobierno. Sí puede haber una sociedad económicamente eficiente: una economía basada en el altruismo.
-Sería un poder moral.
-No sería poder porque no tendría capacidad coercitiva. Influencia, sí.
-Es lo mismo.
-¿Cómo va a ser lo mismo? Se parecería más a la capacidad de influencia moral de los eclesiásticos.
-Y ellos tenían poder.
-Tenían poder porque los políticos los utilizaban. Pero nuestra comunidad es del todo pacifista. Dios puede predicar la guerra santa. El pacifismo no puede predicar la guerra pacifista.
-¿Cómo que no? Hacer la guerra a quienes no desean la paz.
-Eso ya no es conductismo. Eso ya es, de nuevo, socialismo: el fin justifica los medios. Nosotros somos la conclusión lógica del proceso civilizatorio. Del fracaso del socialismo surgimos nosotros. Y ahora ya tenemos la fórmula viable. Hay que trabajar en ello y esperar cómo reacciona la naturaleza humana en el nuevo marco cultural.
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